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La noche de los ruidos
Editorial Latina, Colección Cuentos del Jardín, Buenos Aires, 1974, ilustración Jorge Limura.
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Día de Visitas
Editorial Colihue, Colección Pajarito Remendado, Buenos Aires, 1999, ilustración Guillermo Hennekens.
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Cambalache
Libros del Quirquincho, Buenos Aires, 1a Edición Junio de 1992.
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Desde Córdoba les contamos
Varios autores,
Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1981, ilustraciones de Liotta.
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Historia de un girasol inquieto
Primer Premio en el certamen de Cuentos para niños, Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Córdoba, 1983, ilustraciones Andrea Smania.
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Un viaje al campo
Antología editada por la Municipalidad de Córdoba con los cuentos ilustrados para niños premiados en el Concurso en homenaje a Sebastian Tallon, ilustración del cuento Un viaje al campo, Andrea Smania, 1989.
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Piloto chocolate
Varios autores y actividades, Ediciones Unitec SRL, 1988.
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La noche de los ruidos
Editorial Sudamericana, Primera Sudamericana, Colección Los Caminadores, Buenos Aires, ilustración Carlos Nine, 2001.
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Pido Gancho I
Editorial Sudamericana, Primera Sudamericana, Buenos Aires, 1991.
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Pido Gancho II
Editorial Sudamericana, Primera Sudamericana, Buenos Aires, 1993.
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13 de Espanto
Varios autores, Editorial Sudamericana, Primera Sudamericana, Buenos Aires, 2003.
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Pido Gancho
Editorial Sudamericana, Colección La pluma del Gato, Buenos Aires, 2006, ilustraciones Constanza Basaluzzo.
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Pido Gancho 2
Editorial Sudamericana, La pluma del gato, Buenos Aires, 2007.
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Cambalache
Editado por el Ministerio de Educación, Ciencia y Ténica, Colección Leer agranda el alma, 2004.
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¡Ay, Renata!
Editorial Sudamericana, Primera Sudamericana, Colección Los Caminadores, Buenos Aires 2004, ilustración Valeria Cid.
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El niño que perdió su nombre
Comunicarte Editorial, Colección Vaquita de San Antonio, 2004, ilustración Gabriela Fontana.
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La palabra mágica
La Voz del Interior, auspiciado por el Ministerio de Educación y Cultura.
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Luna de papel
Lecturas 1, autores varios, Editorial EDB, Buenos Aires, 2005.
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Jacinto
Educando Ediciones, Cba. 2006, ilustraciones Ana Zaballo, Colección Historias para colgar.
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Bajo siete llaves
Comunicarte Editorial, Cba. 2006, Colección Veinte Escalones, Ilustraciones Luis Saavedra y Virginia Pïñón.
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Girasol al sol
Girasol al sol, E.D.B., Buenos aires, 2004, ilustraciones Luciana Fernández, Colección Flecos de sol.
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Fragmentos del libro Bajo siete llaves
Juan Cruz le decían a Lito
“Lo que entra en el mundo... ya no vuelve a salir”
Juan José Saer
Matías no puede creer que no lo verá a Lito nunca más. La palabra “nunca” es tan inmensa que lo marea. ¿Y ahora qué va a hacer él? ¿Cómo va a hacer él mañana cuando pase por la casa de Lito y Lito no esté? ¿Y el colegio sin Lito? El más alto. El más flaco. El mejor. ¿Por qué Lito? Y Matías se pregunta si los muertos oyen. ¿Cómo es estar muerto?, se pregunta.
¡Juan Cruz!, se oye a la madre. Juan Cruz le decía la madre a Lito. ¡Me lo mataron!, llora, y se le aflojan las piernas, y no se cae porque dos primos de Lito la sostienen.
El padre tiene los puños cerrados, los dientes de arriba hincados en el labio de abajo, los ojos rojos. Matías imagina que el llanto que no le sale al padre de Lito, lo moja como el chorro de una fuente, hacia adentro.
Matías busca a su madre entre los demás. Allí está, llorando también, negando con la cabeza lo que es pero parece imposible. Matías imagina que lo llora a él. Por un momento, él es el muerto. Después viene la convulsión. Después las lágrimas.
Ahora Matías mira para todos lados. ¿Qué hace el Chato aquí con la cabeza baja? Si ayer mismo lo mandó al Lito a la mierda ¿Y la Cande? ¿Vino la Cande? ¿Y ese perro?
Un perro se ha metido entre los que despiden a Lito y se balancea sobre una pata, mientras la otra se agita en el aire sin asentarse nunca, fijos los ojos lagañosos en la fosa abierta.
Matías no se ha arrimado a la madre de Lito todavía. No la ha besado.Tiene miedo de que ella se le eche encima y no lo suelte, de que lo estruje, y de que los dos así, uno contra el otro, ardan como una fogata. No la quiere ni mirar. No vaya a ser que se lo lleve a su casa después, y lo meta en la pieza de Lito donde cuelga en la pared el poster de Batistuta gritando goool, los pelos hacia atrás. ¿Y si se le da por regalarle el poster? Y sí, ¿a quién si no? Al Chato nunca. El Chato ya no va a poder dormir del arrepentimiento. Cada vez que el Chato cierre los ojos lo va a ver al Lito tirado en la calle con un balazo en la pierna derecha y otro en el centro del pecho. Descalzo. |
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